Bara brith: un viejo pan de frutas se reinventa en la mesa británica
Bara brith, ese pan de frutas galés, evoca un debate: ¿es un pan o un pastel? Este clásico, tradicionalmente acompañado de té y mantequilla, ha resurgido con nuevas versiones que desafían la receta ancestral. Pero, ¿qué lo hace tan especial y cómo se está adaptando esta receta a los gustos modernos?

De la tradición a la modernidad: el tesoro oculto de la cocina galésa
El bara brith, cuyo nombre significa "pan de frutas moteado", tiene raíces profundas en la historia de Gales. Aunque sus orígenes exactos son difusos, investigaciones recientes sugieren que esta delicia podría remontarse al siglo XIX, mucho antes de que se popularizara el uso de levadura en la panadería. Lo que parece un simple pan de frutas, al parecer, tenía un propósito social: se consumía antes de los exámenes escolares, lo que sugiere un vínculo con la comunidad y el aprendizaje.
La receta original, según la investigadora Laura Mason, podría haber surgido de la necesidad de aprovechar el pan sobrante. Sin embargo, la adición de té caliente para remojar las frutas, una práctica que no aparece en las recetas más antiguas, se considera una adición posterior, posiblemente relacionada con el nombre del plato, que se asemeja a "tea loaf" (pan de té).
Pero, ¿qué hace que el bara brith sea tan único? La respuesta reside en la combinación de ingredientes y en el proceso de elaboración. Aunque las recetas varían, la base suele ser una mezcla de frutas secas, como pasas, arándanos y ciruelas pasas, combinadas con especias como canela, clavo y nuez moscada. La diferencia principal radica en el uso de levadura o agentes químicos para el levantamiento. Mientras que las recetas tradicionales empleaban levadura, las versiones modernas suelen recurrir a polvo de hornear, lo que resulta en una textura más ligera y esponjosa.
Algunos chefs, como Bryn Williams, prefieren una versión más austera, con menos azúcar y más harina integral, lo que le confiere un sabor más robusto. Otros, como la chef Felicity Cloete, experimentan con ingredientes inesperados, como dátiles, albaricoques secos y cerezas ácidas. La adición de ralladura de limón o incluso una cucharada de mermelada, como sugiere la chef Catherine Brown, aporta un toque de acidez que complementa la dulzura de las frutas.
La elección de la grasa también es un tema de debate. Tradicionalmente, se utilizaba manteca de cerdo, aunque la mantequilla se ha convertido en la opción más popular, aunque a veces difícil de encontrar. La clave para un bara brith perfecto reside en un equilibrio entre la dulzura de las frutas y la fuerza de las especias. Para ello, se recomienda remojar las frutas en té caliente durante unas horas antes de incorporarlas a la masa, lo que realza su sabor y textura.
El proceso de elaboración es sencillo: se mezclan los ingredientes secos, se añade la grasa y el té con las frutas remojadas, y se deja reposar la masa hasta que doble su tamaño. Finalmente, se hornea hasta que esté dorada y crujiente por fuera y tierna por dentro. Una vez enfriado, se corta en rebanadas y se sirve con mantequilla o acompañada de una taza de té.
Bara brith es mucho más que un simple pan de frutas; es un símbolo de tradición, comunidad y sabor. Ya sea que prefieras una versión clásica o una con un toque moderno, esta receta galesa te transportará a un mundo de sabores y aromas que te recordarán la importancia de las pequeñas cosas. Este pan, con sus variaciones, se consolida como un tesoro gastronómico.
¿Te animas a probar esta receta y descubrir por qué el bara brith sigue siendo un clásico atemporal?